Estos Juegos Olímpicos están dando mucho de que hablar. A pesar de estar celebrados en un clima muy frío, la competición esta que arde (chistaco) y son muchas las noticias que nos llegan a diario respecto a las diversas disciplinas. Hoy os traemos una ‘buena nueva’… ¿os imagináis de qué se trata? Seguramente no, pero vais a alucinar.

Elizabeth Swaney, una esquiadora estadounidense que competía por Hungría, ha dado la imagen más surrealista de la competición.

¿Qué locura hizo esta joven que tanto ha dado de que hablar?

Pues que, básicamente, se presentó a las Olimpiadas después de haber esquiado… únicamente durante un fin de semana.

A sus 33 años, nos ha dejado a todos de piedra al ver que no realizaba ni una sola acrobacia en la prueba de ‘acrobacias sobre esquís’… y con todo el descaro del mundo.

Se apuntó a clases de esquí a los 25 años y aprendió cuatro cosillas básicas para poder medio mantenerse sobre los esquís sin caerse de bruces al suelo.



A pesar de no tener mucho talento para el asunto, intentó a toda costa clasificarse para los JJ.OO.

Para conseguirlo lo que hizo fue ‘trampear el sistema‘. Se buscó un país con pocas licencias federativas y un deporte que diese puntos por acabar la prueba, sin necesidad de hacer nada más.

Escogió diversas competiciones en las que participasen menos de 30 participantes, de tal forma que siempre se llevaba unos puntos bajo el brazo (hasta el puesto 30 se puntúa seguro).

A base de acumular puntos rascándolos así… consiguió clasificarse para los JJ.OO. de Invierno de este año en Corea del Sur.

«Quería demostrar que el esquí freestyle es posible y que nunca es demasiado tarde para entrar en este deporte y ayudar a otros a soñar y progresar en Hungría. Trabajé muy duro para venir aquí y solo hay 24 mujeres en el mundo que podrían estar en esta final. Así que lo uso como motivación. Espero que esta pueda ser una plataforma para inspirar a otros».

A vosotrxs, ¿que os parece esta… proeza? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook. 

Fuentes: Marca, La Vanguardia