Pocas cosas hay más estresantes que hacer una mudanza. Ya no se trata solo del momento de trasladar todas tus pertenencias de un sitio a otro, sino de buscar ese sitio, que sea el adecuado y que cumpla todos tus exigentes y refinados requisitos. ¿Demasiado caro? ¿Muy lejos de la ciudad? Si pensáis que todo esto es complicado, esperaos a conocer la historia de nuestra protagonista de hoy.

Una casa promedio en los Estados Unidos tiene un valor aproximado de unos 400.000 dólares, lo que no es poca cosa.

La gran demanda de viviendas en las grandes ciudades ha hecho que el precio de estas se dispare.

Ante esta situación tan desesperante, hay un grupo de personas que han decidido tomar una alternativa algo más… original.

Se han dedicado a comprar aviones en desuso y a habitar en ellos como si de una casa convencional se tratase.

Eso sí, aviones que estén aterrizados, que vivir en los aires constantemente sí que puede hacer que nuestro presupuesto se dispare por las nubes (chistaco).

Joanne Ussery es una peluquera de Benoit, Mississippi, Estados Unidos.

Su casa quedó destruida por culpa de un incendio, por lo que ella quería renovar su vida con una pequeña móvil a las orillas de un lago en un tranquilo bosque de su pueblo.

Ella no quería meterse en otra hipoteca con la cual solo podría optar a una pequeña e incómoda casa.

Fue su cuñado, un controlador aéreo, el que le sugirió optar por algo más especial: un gigantesco Boeing 727.

Este aparato, con número de registro N88701, hizo su último vuelo en 1993, y fue almacenado en Texas hasta que alguien decidió comprar el fuselaje.

Joanne pagó 2.000 dólares por la carcasa del avión y otros 4.000 para que lo llevasen hasta su destino.

Se gastó 25.000 más en dejarlo totalmente remodelado y listo para ser habitado con todo lo que un hogar necesita. sala de estar, lavabo, jacuzzi… ¿quién tiene un jacuzzi en su casa?

La casa se llama ‘Little Trump‘ (pequeño Trump, en español), en honor que el avión del presidente americano también es el modelo 727.

A sus 51 años, esta peluquera no podría estar más feliz: «El avión tiene 27 años de antigüedad y es la mejor casa del mundo. Tiene todas las cosas que necesita un hogar: un teléfono, aire acondicionado, horno, máquina lavavajillas y es muy cálido hasta en invierno«.

Vosotrxs, ¿podríais vivir en un avión como lo hace ella? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook.