Los verdaderos fanáticos del motor no dejan nunca que las circunstancias se interpongan entre ellos y su pasión. Este es el caso de un ruso de Siberia llamado Vladislac Barashenko, quién decidió construirse un Mercedes-Benz G-Wagen a base de su recurso más abundante y accesible. El hielo.

Barashenko es el propietario de un taller de coches en la ciudad de Novosibirsk, de Rusia central.  Una población cuya temperatura máxima suele estar sobre los 10 grados como mucho.

Debido a esas condiciones el hielo está más que presente así que Barashenko decidió tomar ventaja de eso y creó una versión muy exclusiva del Mercedes.

Obviamente, para que funcione el hielo no es el material idóneo, al igual que para los neumáticos y suspensiones. Así que partió de un viejo Jeep soviético, el UAZ 469, y lo desmanteló hasta dejarlo solo en los huesos.



A partir de aquí fue esculpiendo bloques de hielo y lo construyó todo de forma que fuese realmente operativo, desde los asientos al volante.

Hasta 6 toneladas de hielo se empraron para construir el vehículo en solo dos semanas.

Como podréis comprobar en el siguiente vídeo, el coche funciona y se conduce sin problemas. Este es el clip que realizó el mismo creador del coche para poder presumir de él.

Si entendéis ruso podéis verlo por completo, de lo contrario avanzad hasta el minuto seis para ver el coche siendo conducido y aguantad hasta el final si queréis ver el espectáculo de luces.

¿Os gustaría viajar en este vehículo? ¿De qué material os haríais un coche vosotrxs? Ponédnoslo en los comentarios de Facebook.