Hablar de Elvis Presley es hablar, sin ningún tipo de dudas, de una de las figuras más importantes e influyentes de la historia de la música. No por nada lo llamaban el Rey del Rock, y es que solo había que verlo encima de un escenario para darse cuenta de toda la ‘realeza’ que había detrás de esa voz. Un fenómeno de masas que, tras su dramático y triste fallecimiento, ha seguido vivo en la letra de sus canciones y, como veremos hoy, su línea de sangre también ha conservado su ‘esencia’.

Las teorías conspiratorias más alocadas afirmaban que Elvis, oficialmente fallecido a la edad de 42 años por infarto, seguiría vivo en alguna isla desierta junto a otras celebridades ‘desaparecidas’.

Pero, por el momento, lo único confirmado es que el 16 de agosto de 1977, el cuerpo del Rey fue encontrado sin vida en un hotel en Memphis, Tenessee.

Es complicado aceptar la pérdida de alguien tan significativo, pero si queremos recordar el rostro de nuestro cantante de rock favorito, solo tenemos que echar un vistazo a su descendencia.

Lisa Marie Presley, su única hija, ha pasado desapercibida durante años, siempre a la sombra de su padre.



Su rostro, con solo echarle un vistazo, nos recuerda de forma inevitable al del desaparecido Elvis y un nudo se apodera de nuestra garganta.

Pero el ejercicio de nostalgia no acaba aquí. Ahora nos fijaremos en uno de los hijos de Lisa, más concretamente en Benjamin Keough.

¿No estáis alucinando cómo nosotros? Lo mismo han hecho todos los fans del cantante al ver el impresionante parecido entre el joven y su abuelo.

A sus 25 años, Benjamin es idéntico al abuelo que, por desgracia, nunca conoció.

La genética de un grande como Elvis, al igual que su voz, es inmortal.

A vosotrxs, ¿os ha alucinado tanto como nosotros? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook.