Hay historias que, dada su naturaleza, parecen sacadas de los mejores libros de ficción del mercado. Relatos dignos de la mente de autores retorcidos e imaginativos, pero que distan mucho de ser inventados; todo lo contrario: son tremendamente reales. Hoy os traemos la historia de tres hermanos gemelos que fueron separados al nacer por un macabro experimento y que, muchos años más tarde, se reencontraron… de una forma bastante agridulce.

En 1980, se dio la casualidad de que desencadenó toda esta historia: Robert y Eddy, dos de los hermanos, coincidieron en una residencia estudiantil cuando tenían 19 años.

Estos dos universitarios se hicieron amigos casi al momento y, una de las cosas que más llamó la atención de la gente, era el tremendo parecido que tenían sumado al hecho de que habían nacido el mismo día.

Esta surrealista historia fue publicada por los medios locales, donde David, el tercer hermano, se identificó con la historia y se puso en contacto con ellos.

Ahora que los tres hermanos estaban reunidos después de casi dos décadas, la fama les vino de forma casi inmediata. Tanto fue así, que llegaron a hacer cameos en cintas como ‘Buscando a Susan desesperadamente’ e, incluso, abrieron un restaurante en Nueva York llamado ‘Trillizos’.



Físicamente eran idénticos, pero tenían conductas bastante diferentes derivadas, evidentemente, de haber tenido educaciones y crianzas en núcleos familiares distintos.

Una historia que podría ser feliz, ocultaba detrás un experimento de lo más macabro: habían sido separados al nacer por el psicólogo Peter Neubauer. ¿Cuál había sido su objetivo? Quería comprobar la influencia real que había entre la naturaleza y la educación recibida a lo largo de la crianza, por lo que unos trillizos eran ‘perfectos’ para esto.

Los jóvenes descubrieron que sus padres eran conscientes de todo y que sus infancias habían sido monitoreadas y estudiadas como si de unos conejillos de india se tratasen.

El conocimiento de esta noticia fue un duro golpe para los jóvenes hasta el punto de que, en 1995, Eddy Galland, uno de los hermanos, se quitó la vida, dejando a su esposa e hija en el camino.

Los dos hermanos restantes han procurado tomar todas las acciones legales pertinentes contra la agencia de adopción que los entregó y permitió dicho experimento.

Peter Neubauer falleció ya hace años, pero la única justificación que encontraron por parte del Instituto Nacional de Salud Mental era que, por aquel entonces, ‘los tiempos eran muy diferentes’.

 Recientemente se ha estrenado el documental ‘Three Identical Strangers’ (Tres extraños idénticos, en castellano), en el cual se busca explicar, a través de entrevistar a los implicados, cada uno de los misteriosos detalles que se ocultan detrás de esta peculiar historia.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿No os parece digno de un libro de Stephen King?