Vivimos en un mundo en el que las malas noticias están a la orden del día. Hemos pillado la mala costumbre de levantarnos por la mañana y empacharnos de todas las desgracias que han sucedido en las últimas horas. Pero ¿acaso no hay noticias positivas? Pues claro que sí: la protagonista de nuestra historia de hoy es una fotógrafa que se pasaba horas editando sus fotos para poder lucir una sonrisa ‘normal’ y que, después de una delicada operación, por fin podrá dejar de lado los retoques digitales.

Sophie Rose, de 22 años, tenía una sobremordida en la cual su mandíbula inferior sobresalía de la superior en más de 12 mm.

Había llevado correctores dentales hasta abril de 2016, pero este era solo el primer paso para lo que venía después.

No fue hasta julio del año pasado que decidió someterse a una cirugía estética para poder corregir este problema.

Fue una doble cirugía de más de 7 horas de duración y, una vez acabada, tenía que esperar 6 meses para que los correctores metálicos que le habían puesto hiciesen su trabajo.



Cuando llegó el momento de la verdad, Sophie no podía haber quedado más contenta: “Fue fantástico cuando me quitaron esos aparatos. He pasado 22 largos meses desde que inicié este proceso y he esperado este día durante mucho tiempo”.

“No podía creérmelo cuando vi el resultado final, era increíble. Ha sido un viaje bastante complicado, pero ahora ya no tengo que retocar mis fotos nunca más”.

“Amo mi cara y mi sonrisa. Es un cambio, pero aún sigo sintiéndome yo misma”.

A medida que iba creciendo, su mandíbula iba a peor.

A los 19 años, cuando fue al dentista, este le dijo que tenía una sobremordida tipo 3, o lo que es lo mismo: la peor que existe.

“Fue en este momento cuando me di cuenta de que tenía que hacer algo y empecé a plantearme la cirugía”.

“Me puse los aparatos dentales a los 20 y ese fue el primer paso para llegar a lo que vendría luego: la doble cirugía”.

“Después de la operación cuando sentí que mis dientes se tocaban por primera vez, sentí una sensación muy extraña. Pero, a pesar de todo, ha valido la pena. Ya puedo reír al fin”.

A vosotrxs, ¿qué os ha parecido esta historia de superación? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook.