Arya Permana es un niño de 12 años de Indonesia que, en su momento, era tan obeso que no se podía mover de la cama. A los diez años pesaba casi 200 kilos y era tan gordo que no podría andar o jugar con sus amigos.

Sus padres estaban desesperados. No solo por la salud física del chico, sino por el aspecto psicológico, ya que se estaba perdiendo muchos días de clase y se pasaba los días en casa, jugando con el móvil, sentado en una pequeña piscina para poder mantenerse fresco.

Cuando nació pesaba 3 kilos y algo, como un niño normal, pero a los dos años empezó a ganar peso debido a un apetito voraz.

Arya comía cinco veces al día. Deboraba arroz, pescado, carne, sopa y Tempeh, un derivado de la soja capaz de alimentar a dos adultos por un día entero.

Su madre, llamada Rokayah, estaba preocupada porque siempre le veía cansado y sus problemas respiratorios eran algo constante. Solo comía y dormía ganando peso y poniéndose más gordo cada día.





Pero Arya ha podido revertir la situación bajando 80 kilogramos su peso gracias a una dieta estricta y al ejercicio físico.

 

Actualmente va andando al colegio donde juega a bádminton y a fútbol con sus amigos, llegando a correr más de una milla cada día.

Rokayah y Ade Somantri, sus padres, están encantados de que pueda tener una vida normal y saludable.

“Ya no le escuchamos tanto cuando duerme, cada vez tiene menos problemas respiratorios.”

Hay que destacar que para poder realizar tal proeza Arya se ayudó mediante una cirugía. De hecho, sin menospreciar el esfuerzo del muchacho, sus padres creen que necesitará otra.

“Cada día anda y corre 2 kilómetros, pero de todos modos, puede que necesite otra cirugía este año.”





Esperamos que la segunda operación vaya perfecta y Arya pueda seguir su camino hacia una vida más sana.

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