Hace unas pocas semanas se viralizaba en Internet la historia de un joven ruso que, tras someterse a una serie de ‘procedimientos’, acabó por convertirse en ‘el Hulk ruso’, como ya se le conoce en la red. Unos bíceps gigantes fruto de una ‘ligera’ obsesión por el Synthol. Una práctica bastante cuestionable y que, días atrás, ya amenazó con provocarle la amputación de ambos brazos.

 

Kirill Tereshin, de 21 años, ha llegado a tener unos bíceps de 60 centímetros de diámetro.

 

Las altas dosis de Synthol que se inyectó le había dotado de una fuerza ‘ficticia’ que no le iba a salir para nada barata.

Una inminente parálisis en ambos brazos y una más que posible amputación para evitar su muerte.

Ante este inminente desastre, el joven ruso dijo que no pensaba hacer nada, que pensaba seguir inyectándose dicho producto, aunque le fuese la vida en ello.



 

Pero, según recoge el portal ruso Life, Kirill parece haberse arrepentido de su decisión y se ha puesto manos a la obra para no acabar a tres metros bajo tierra.

Se habría retirado todo el Synthol de los brazos y, como sustitución, se habría puesto dos implantes de silicona.

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El joven habría aprovechado también para, ya de paso, ponerse dos implantes en las piernas.

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