Si tuvieseis un sueño vívido donde vuestra región quedara destruida por una inundación, ¿intentaríais hacer lo posible, una vez despierto, para evitarlo? Este es el caso de Johan Huibers, un millonario propietario de una constructora, que, tras soñar como una cantidad ingente de agua acababa con Holanda, decidió que si tenía los medios para salvar el mundo (o al menos los tulipanes) debía llevarlo a cabo. Así que el inglés, obviamente un hombre religioso, empezó a construir una arca como la de Noé para salvar la gente del pecado y enseñarles el camino de Dios.

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El proyecto de este millonario se inició en 1992 cuando empezó a documentarse mediante la Biblia, libros históricos, DVDs y todo lo que pudiese contener algún dato importante para ayudarle en su tarea.

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La primera embarcación no se empezó a construir, en el puerto de Schagen, hasta 2005 y se finalizó en 2007, resultando en un barco de 70 metros de largo y costando 1’6 millones de dólares. El arca navegó cerca de Holanda durante unos 3 años y medio. Pero obviamente, tratándose de un millonario, esto no se iba a quedar aquí.

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Antes de ponerse manos a la obra y construir otra más, Johan regaló este primer navío a la organización Ark of Noah, para así centrar de nuevo la atención en hacer su arca, esta vez intentando que tuviese las mismas dimensiones que las citadas en el Antiguo Testamento.

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La segunda arca midió 130 metros de largo, 30 de ancho y 22 de alto pesando 2.500 toneladas. Además combinó los materiales que se indican en la Biblia con materiales y técnicas de construcción modernas asegurando que la embarcación fuese un éxito capaz de llevar a 5.000 personas.

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El arca, actualmente en Dordrecht, costó más de 4 millones de dólares y se sostiene en una plataforma de hierro ya que no puede navegar sino es remolcada debido a sus dimensiones.

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Pero al tener espacio de sobras con cinco cubiertas del puerto disponibles, Johan decidió empezar a añadir animales tal y como Dios instruyó a Noé. Aunque esta vez eran de plástico para no añadir más costes y trabajo, pese a que las réplicas a escala costaron lo suyo, por ejemplo, los dos elefantes a escala real costaron 11 once mil dólares.

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Desde 2012 el arca está abierta al público para que cualquier curioso pueda visitarla. Se han añadido algunos animales reales creando un pequeño zoo con animales como loros, conejos o pavos. Parece ser que a veces Johan se pasea por el arco y da un poco la chapa a los turistas explicando la historia de la Gran Inundación, pero si eso no es suficiente diversión para vosotros también hay disponibles un restaurante y dos cines.

En este vídeo la podéis ver vosotros mismos:

Más allá de la locura que supone llevar a cabo una idea como esta, la verdad es que todo el mundo que ha viajado a Holanda para ver el arca ha quedado maravillado por su tamaño y belleza.

¿Os parece una locura este millonario proyecto o pensáis que mejor prevenir que curar? Danos tu opinión en los comentarios.