Brooke Myrick es una mujer que perdió uno de sus mellizos por culpa de una rara enfermedad y no pasa ni un día que se acuerde de él, y su hijo Walker también. Brooke vive con su marido Michael y sus otros tres hijos: Jolie Cooper y Bryant, de 8, 4 y 2 años respectivamente.

6Walker visita la tumba de su hermano a menudo y le habla de la escuela y de sus hermanos. «Realmente creo que siempre tendrá una conexión con su madre», dice Myrick. Myrick toma fotos a Walker en la tumba y las publica en Facebook.

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En el síndrome de transfusión feto-fetal, los mellizos comparten los mismos vasos sanguíneos en el útero, y uno de los mellizos recibe más flujo de sangre que el otro. Sin tratamiento, es fatal.

2«Nunca lo había escuchado y ni siquiera sabía que nos teníamos que hacer las pruebas. Cada vez que entramos, todo estaba bien, así que tenía la mentalidad de que iba a tener dos bebés sanos». A las 22 semanas de embarazo, su doctor le dijo que a uno de los bebés no le latía el corazón.

3«Estaba horrorizada porque me habían dicho que todo estaba bien». Myrick fue a un especialista que le salvó la vida a su otro hijo, Walker. «Nació a las 32 semanas. Ahora puedo decir, casi 10 años después, que es muy inteligente, ha vencido todos los pronósticos».

4Ahora quiere crear conciencia sobre esta condición para otros padres que están esperando mellizos. Cada año, el día del cumpleaños de los hermanos, hacen una caminata para recaudar fondos para la Fundación TTTS.

5«Todos caminamos y Walker pudo conocer a los otros mellizos que vinieron. De camino a casa, preguntó: ‘¿Puedo hacer una caminata por Willis?’. Pensé, emocionada, que no sabía si sería lo suficientemente capaz como para hacerlo. Entonces dijo: ‘¿Lo puedo hacer el día de mi cumpleaños?’ Y no puedo decir que no a eso».

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«Aquí se ha convertido en una tradición. Conocemos a personas diferentes cada año y ha recaudado como mínimo 2500 dólares cada año».

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Toda la familia siente al hermano muy cerca. «En vacaciones, cuando estamos comprando en una tienda e incluso ahora, cuando ven algo como un angelito o un coche pequeño, dicen ‘¿Podemos comprarle esto a Willis?’. No lo encuentro extraño, solo pienso que aman a su hermano».

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«Les enseñamos cómo llorar la muerte de alguien y celebrar la vida al mismo tiempo. No es algo depresivo. Cuando vamos al cementerio, nos reímos, queremos que la gente lo vea. Lo honramos».

Fuente: today