Todas las personas tenemos necesidades y gustos. Estos gustos pueden ser muy diferentes entre las personas, pues hay personas que pueden tener una curiosa manera de satisfacer sus necesidades. Sin embargo, hay personas que son adictas a sustancias o a hacer cosas fuera de lo común que pueden parecer muy extrañas e irracionales para muchos por su carácter inusual e impactante. Hoy os traemos varios ejemplos de ello.

A continuación os dejamos una lista con las 10 adicciones más raras del mundo acompañadas de ejemplos de casos reales. ¡Descúbrelas a continuación!

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Los coches necesitan gasolina para iniciar su marcha, al igual que una joven británica llamada Shannon que toma hasta 12 cucharaditas de gasolina 95 sin plomo al día. Afirma que le provoca emoción al principio pero luego le quema la parte posterior de la garganta. A pesar de ello, no puede dejar de beber este combustible.

Comer papel de WCcome-papel

En el mundo existen personas a las que les fascina comer papel higiénico. Entre ellas encontramos a Jade Sylvester, una mujer inglesa que comenzó a comer papel higiénico mientras estaba embarazada. Todo empezó como un raro antojo, pero desarrolló una curiosa adicción y ahora come un rollo de papel higiénico diario.

Asistir a funerales ajenos FB_section_funeral_suit_hire

Luis Squarisi es un hombre brasileño a quien le gusta asistir a los funerales desde que murió su padre en 1983. Lo primero que hace cuando se levanta es encender la radio y escuchar si alguien ha muerto. Si no escucha nada, llama a los hospitales o a la casas funerarias.

Adicción a los muñecos
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Marilyn Mansfield (en la imagen) se preocupa por sus muñecos como si fueran niños de verdad y hasta los saca a pasear por la calle. Afirma que esta obsesión empezó cuando era una niña. Otro caso es el de April Brucker, que se dedica a la ventriloquía y rompió con su prometido cuando él le dio un ultimátum: «Yo, o tus siete muñecos».

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Pakkirappa (en la imagen) es un hombre indio que lleva comiendo piedras desde que tenía 10 años. Otro caso es el de Teresa Widener, que lleva comiendo piedras los últimos 20 años de su vida, pero le gusta comer aquellas que ya están picadas o en adoquines.

Comer cenizasmi-extrana-adiccion-comer-ceniza-ceramica

Bianca es una mujer estadounidense que paga a bares y restaurantes de la zona donde vive para que le junten en una bolsita todos los restos de cigarrillo de los clientes. Sin embargo, ella no fuma cigarrillos.

Oler chicles masticados oler-chicles-n-672xXx80

Ryan adora el aroma del chicle que ya ha sido masticado por otras personas. Su adicción lo lleva a despegar chicles de las mesas, bancos o en la calle y juntarlos en una bolsa para después deleitarse con olerlos.

Amor por los secadores de cabello secador-de-cabello

Lory es una mujer que disfruta de la compañía de su secador llevándolo a dormir con ella, viendo televisión y muchas cosas más. Aunque ha confesado que por dicha manía se ha quemado alguna vez, está convencida de que el riesgo es insignificante en comparación con la tranquilidad que le da escuchar su sonido.

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Adele (en la imagen) es una mujer que no puede dejar de comer la goma espuma de los sofás. Lleva comiéndola desde los 10 años y es capaz de comerse más de 1 almohada al día. Otra ejemplo es Vicky, que también tiene adicción a comer gomaespuma desde que se quedó embarazada en 2011.

Comer cabellostricofagia

A una chica llamada Haley le gusta arrancar su propio cabello y llevárselo a la boca para comerlo. Este hábito se denomina tricotilomanía y consiste en el recurrente e irresistible acto de arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo.

¿Qué piensas de estas adicciones? ¿Las conocías? ¿Cuál te ha sorprendido más?